El Valle Inferior de Río Negro se consolida como polo de avellano en Argentina, con creciente presencia chilena

El Valle Inferior de Río Negro, en la Patagonia argentina, concentra más del 90% de la producción nacional de avellano, con más de 730 hectáreas implantadas, de acuerdo con un reporte de Infocampo. La región se ha convertido en el principal núcleo productivo del país, en un contexto que el Comité del Avellano ya había seguido de cerca a través de la llegada de inversión chilena a la zona.

Una región en expansión

El crecimiento del cultivo en el valle se sostiene en la disponibilidad de agua de riego a través del sistema del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI), la organización varietal de los huertos y la incorporación progresiva de tecnología. Los rendimientos habituales se ubican entre 2.000 y 2.500 kilos por hectárea en establecimientos con buen manejo, aunque algunos ensayos ya alcanzan cifras cercanas a los 4.000 kilos por hectárea.

El IDEVI dispone de unas 700 hectáreas de avellano instaladas sobre un total de 25.000 hectáreas irrigadas disponibles, lo que deja margen para una expansión significativa si se amplía la frontera productiva aguas arriba del río Negro.

El rol de la inversión chilena

Esta expansión coincide con lo que el Comité del Avellano reportó en junio, cuando el Grupo Avexa —holding chileno especializado en avellano y biotecnología frutal— confirmó avances para instalar tecnología, genética y maquinaria en la región, con proyectos que contemplan 130 hectáreas en dos campos y plantaciones intensivas a partir de 2027. En esa misma jornada, realizada en Viedma, referentes del sector plantearon como meta sumar 5.000 hectáreas adicionales en la próxima década, citando la experiencia chilena —cerca de 20 años de crecimiento sostenido y unas 65.000 hectáreas implantadas— como referencia para ese proceso.

Una demanda que sigue creciendo

Infocampo atribuye parte del impulso a la mayor demanda global de frutos secos, asociada a hábitos alimenticios más saludables. A nivel local, un comprador concentra alrededor del 95% de las compras comercializadas en la región, mientras una cooperativa agropecuaria participa en el procesamiento y comercialización. Desde la Secretaría de Fruticultura provincial se enmarca este desarrollo dentro de una estrategia de diversificación productiva, con líneas de crédito, asesoría técnica y acceso a maquinaria para los productores.


Fuente: Infocampo – Comité del Avellano

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