El abandono de los cultivos agrícolas en la Comunitat Valenciana tiene una cara conocida: la falta de rentabilidad. Ante ese panorama, Lorena Barrachina y Juan Tomás Artola decidieron ir a contracorriente. En lugar de vender su cosecha de avellana en grano a través de intermediarios —como hacen la mayoría de productores en las comarcas de Castelló—, crearon la marca Sabors de Secà para llegar directamente al consumidor con un producto de valor agregado.
La apuesta ha implicado limpiar, romper y envasar las avellanas en formatos de 100, 175 y 250 gramos, y colocarlos tanto en comercios locales de Benassal como en una tienda en Valencia. También trabajan con la empresa Agut de Benlloc en la elaboración de turrón, crema de avellana con miel y pralinés, todos productos que llegan a tiendas especializadas.
La rentabilidad fue el detonante: según explica Lorena, el precio por vender avellana en grano había caído tanto que producir menos de 100.000 kilos dejó de ser viable. La respuesta fue acercar el producto al mercado final, capturar mayor valor por kilo y apoyarse en el auge del canal gourmet.
La iniciativa fue posible gracias a un subsidio de la Generalitat Valenciana para modernización de explotaciones agrarias, que les permitió adquirir maquinaria de procesamiento. Hoy, la demanda supera lo que su cosecha puede abastecer, y ya evalúan ampliar la producción.
Fuente: Valencia Plaza (ver artículo completo)