Chile continúa consolidando su posición como una de las potencias emergentes en la industria de la avellana europea. Según proyecciones para la temporada 2025-2026, el país se instalará entre los tres principales productores mundiales, reflejando una tendencia sostenida de crecimiento impulsada por manejo agronómico tecnificado, nuevas plantaciones y una gestión moderna del cultivo.
El análisis fue abordado en el primer capítulo de Red Gold, espacio audiovisual dedicado al desarrollo del sector, donde también se revisaron las oportunidades comerciales en Estados Unidos y los principales desafíos productivos que enfrenta la industria nacional.
Chile y Estados Unidos ganan protagonismo global
De acuerdo con lo expuesto por el doctor Nick Weiman, de la Universidad de Oregón, tanto Estados Unidos en el hemisferio norte como Chile en el hemisferio sur han aumentado su participación en el mercado mundial gracias a sistemas productivos más estables y eficientes.
Ambos países contrastan con la volatilidad observada en algunos productores tradicionales, posicionándose como actores cada vez más relevantes en el abastecimiento internacional de avellanas.
Hongos de la madera: una amenaza silenciosa en huertos jóvenes
Junto al positivo escenario comercial, especialistas advirtieron sobre el avance de enfermedades asociadas a hongos de la madera, una problemática que suele desarrollarse lentamente y cuyos efectos aparecen con el paso de los años.
En huertos aparentemente sanos, los primeros síntomas suelen manifestarse con pérdida de ramas productivas, necrosis basal e incluso muerte parcial o total de plantas. En muchos casos, las infecciones se relacionan con daños previos provocados por insectos, podas o fisuras generadas por heladas.
Además, suelos con exceso de humedad durante invierno pueden favorecer la liberación de esporas y aumentar el riesgo de contagio, especialmente en un cultivo que históricamente fue considerado rústico y establecido muchas veces en terrenos complejos.
Nuevas estrategias de manejo
Frente a este escenario, investigadores trabajan en la validación y registro de fungicidas eficaces contra especies como Diplodia mutila, uno de los primeros hongos detectados en avellano europeo en Chile.
Paralelamente, se estudia el uso de controladores biológicos, los cuales podrían aplicarse incluso mediante drones para competir por sitios de infección y reducir el establecimiento de patógenos.
La combinación entre herramientas biológicas y químicas aparece como una de las alternativas más prometedoras para el manejo futuro de esta enfermedad.