El Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) desarrolla una investigación para comprender cómo las altas temperaturas afectan la formación de las flores del avellano y trabaja en una alternativa para reducir sus efectos sobre este cultivo.
El avellano florece en pleno invierno, a diferencia de la mayoría de los frutales, que lo hacen en primavera.
La calidad de las flores femeninas comienza a definirse durante el verano previo, en la etapa de organogénesis, cuando se forman las estructuras reproductivas.
Si en ese período las plantas enfrentan estrés por calor, el potencial reproductivo puede disminuir. Lo mismo ocurre con los amentos, las inflorescencias masculinas que producen el polen.
En el avellano, las flores masculinas y femeninas se desarrollan por separado y no siempre coinciden en el tiempo, lo que obliga a usar variedades polinizadoras para asegurar una adecuada cuaja de frutos.
El proyecto FloralNut
La investigación es liderada por el laboratorio de Genómica Funcional del CEAF, dirigido por el Dr. Rubén Almada, a través del proyecto FloralNut, que busca desarrollar y validar un promotor floral: un bioestimulante diseñado para disminuir el impacto del calor durante el verano y favorecer el desarrollo de flores de mejor calidad.
El proyecto contempla cuatro etapas: un diagnóstico en huertos para cuantificar las pérdidas por aborto floral y sus costos asociados; la formulación de seis combinaciones de reguladores y moléculas antiestrés; pruebas en huertos experimentales; y una fase de escalamiento comercial para seleccionar la alternativa más costo-eficiente y facilitar su transferencia al sector productivo.
La iniciativa cuenta con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) considera la participación de AgriChile y AgroAdvance.
Contexto: cambio climático y demanda de la industria chocolatera
El CEAF señaló que el cultivo del avellano continúa creciendo impulsado por la demanda de la industria chocolatera. Sin embargo, el aumento de las temperaturas durante el verano representa un desafío para la formación de las flores y, en consecuencia, para la producción de avellanas. Una mejor calidad floral permitiría disminuir las pérdidas productivas asociadas al calor y entregar una nueva herramienta para enfrentar los efectos del cambio climático en este cultivo.