El sector avellanero de Cataluña, principal productor de avellana de España, encara este año una cosecha calificada de «normal» tras varias temporadas afectadas por la sequía, aunque el sector advierte que la recuperación es solo parcial.
Según Sergi Martín, responsable de frutos secos del sindicato Unió de Pagesos y productor de avellanas, las mejores lluvias de este invierno y la disponibilidad de agua del pantano de Riudecanyes permitieron regar con más holgura, lo que se tradujo en árboles «bien cargados». Sin embargo, señala que la sequía de años anteriores obligó a arrancar árboles y abandonar hectáreas que aún no han sido reemplazadas por plantaciones productivas: «Hay menos árboles que hace cinco años. Se han ido arrancando y abandonando, y los que se han vuelto a replantar aún no están en producción».
En un año considerado normal, el sector catalán tenía como referencia una producción cercana a las 10.000 toneladas de avellana. Para esta temporada, Unió de Pagesos proyecta entre 6.000 y 7.000 toneladas, y Martín no descarta que el retorno a niveles previos tome tiempo, condicionado a mantener las explotaciones actuales, recuperar tierras abandonadas y que las plantaciones nuevas alcancen edad productiva. El sindicato recuerda que la superficie avellanera catalana llegó a rondar las 35.000 hectáreas en décadas pasadas, cifra que ha ido descendiendo desde entonces.
A la reducción de superficie se suma el alza de costos operativos. El precio del petróleo subió, según Martín, de unos 0,60 euros por litro a cerca de 1,40 euros, en un contexto de encarecimiento asociado a la guerra en Irán. Un tractor consume entre 60 y 80 litros diarios, por lo que el impacto en los costos de producción es directo. A esto se agrega el alza de fertilizantes y fitosanitarios, atribuida a los aranceles comerciales impuestos por la administración de Donald Trump.
Sobre la formación del precio, Martín es categórico: el mercado turco continúa siendo la referencia internacional que condiciona lo que reciben los productores del resto de países. «El precio que fija Turquía y que van siguiendo todos los países productores es el que tenemos aquí», afirma, lo que limita la capacidad de los productores catalanes de trasladar el aumento de costos al precio final.
En materia de apoyo público, la administración catalana se comprometió a habilitar ayudas para productores de avellana que registren una caída de producción superior al 30%, aunque el sindicato advierte que la convocatoria no estaría disponible hasta fines de año.
Fuente: Público